El modelo dialógico: prevención y resolución de conflictos
Los centros educativos deben ser espacios seguros para todo el alumnado, espacios en los que puedan aprender, crecer y relacionarse en libertad. Deben permitir que el aprendizaje esté al alcance de todos. El modelo dialógico de prevención y resolución de los conflictos permite una mejora de la convivencia tanto dentro del propio centro como en el conjunto de la comunidad educativa. Este modelo está basado en el diálogo y el consenso entre todas las partes implicas, especialmente el alumnado, sobre las normas de convivencia. Este modelo involucra a toda la comunidad mediante un diálogo que permite descubrir las causas y orígenes de los conflictos para solucionarlos desde la propia comunidad mucho antes de que aparezcan. Este enfoque se centra, por lo tanto, en la prevención de los conflictos, mediante la creación de un clima de colaboración, donde las personas participan en la creación de normas, el funcionamiento del centro y la forma de resolver los conflictos, creando un mayor entendimiento y sentido por todas las personas implicadas.
El modelo dialógico, facilita los espacios y las condiciones necesarias para que todas las personas dispongan de las mismas oportunidades para expresar su voz y encontrar soluciones conjuntas. Para hacer posible este diálogo, se considera que todas las personas, sea cual sea su cultura, su nivel de estudios, etc. tienen la capacidad para intervenir, opinar y participar en la búsqueda de una solución consensuada que ayude a la prevención de conflictos. Cuando alumnado, familiares y profesorado tienen la oportunidad de opinar y participar conjuntamente en la gestión de los centros, la creación de normas y resolución de conflictos, mejoran cualitativamente la convivencia tanto en los centros como en toda la comunidad educativa. Y, finalmente, en el modelo dialógico la participación de toda la comunidad no se contrapone al aprendizaje, sino que acompaña y promueve el aprendizaje instrumental.
En las Comunidades de Aprendizaje, la participación de la comunidad en la prevención de conflictos se fomenta en muchos espacios cotidianos. Las diferentes personas de la comunidad se conocen y establecen relaciones de confianza que permiten actuar previniendo los conflictos antes de que se manifiesten más duramente. El centro educativo abierto a las familias facilita una relación abierta, no limitada principalmente a la comunicación de problemáticas, y más inmediata cuando se dan inicios de situaciones conflictivas. La presencia de familias y otros agentes educativos en las aulas reduce los conflictos en las mismas y consigue resultados que el profesorado sólo no logra.
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En mi opinión, este modelo es el adecuado para seguir en el aula, pues es el mejor para la resolución de conflictos. Cuando se llega a la adolescencia, las personas experimentamos cambios bruscos de personalidad, identidad o físicos, lo que produce consecuencias en el comportamiento. Por tanto, este clima puede dar lugar a conflictos y enfrentamientos en el aula. La función del profesor consistiría en poner fin a estos conflictos usando el diálogo con los alumnos, y nunca usar su poder de autoridad, pues esto puede suponer un empeoro de la situación. Usando el modelo dialógico podemos enfocar el problema de manera más igualatoria, donde el alumno no se sienta más pequeño y pueda intercambiar con el profesor su punto de vista en el conflicto y poder resolverlo en conjunto. Este modelo también funcionaria como método preventivo de futuros conflictos, ayudando a establecer un buen ambiente de clase.
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